El pasado 14 de marzo realizamos un encuentro campesino en la Ciudad de México al que asistimosrepresentantes de organizaciones campesinas e indígenas de 18 estados del país, organizaciones no gubernamentales, académicos y estudiantes de Francia, Estados Unidos y México, para analizar la amenaza que para el maíz, los campesinos y los pequeños productores que lo siembran, la biodiversidad, la cultura de los pueblos, y la soberanía alimentaria representan la total apertura comercial acordada en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica a partir del año 2008, la liberalización al ambiente del maíz transgénico y la contaminación de las variedades nativas, y la tecnología Terminator.
Consideramos que:
El maíz es el cultivo más importante de México, cerca de 3 millones de productores, en su mayoría campesinos, con parcelas menores a cinco hectáreas, producen anualmente más de 18 millones de toneladas de maíz. Casi el 70 por ciento de los productores siembra variedades de maíz nativas y seleccionadas entre sus propias semillas o intercambiadas con otros agricultores.
A pesar del TLCAN y el sistemático aumento de las importaciones a menores precios que los costos de producción y por arriba de la cuota estipulada en el Tratado, que han provocado la reducción de los precios internos en más del 50 por ciento y las dificultades de comercialización; a pesar de la reducción de los subsidios de Procampo y de la orientación de otros subsidios a los productores empresariales y a las propias empresas transnacionales, más de la mitad de la superficie agrícola 3⁄48.5 millones de hectáreas3⁄4 se mantiene sembrada con maíz. El maíz es el núcleo de la economía campesina, base de la dieta popular, el cereal de mayor consumo y el corazón de una cultura.
México es centro de origen, diversidad y domesticación del maíz. Supera a cualquier otro país en la diversidad de sus razas y variedades, con presencia endémica de sus parientes silvestres o teocintles, pero a su vez es el país en donde se ha comprobado la contaminación transgénica de las variedades nativas de maíz.
La Ley de Bioseguridad, mejor conocida como Ley Monsanto, aprobada en febrero del 2005, está orientada a garantizar los intereses de las transnacionales productoras de semillas y pretende ser usada para liberar de facto el cultivo de maíz transgénico en México, protegido por una moratoria.
En la Octava Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que se reunirá en Curitiba Brasil, del 20 al 31 de marzo, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia impulsarán una propuesta para eliminar la moratoria de facto a la siembra experimental y a la comercialización de las semillas Terminator.
Hay una guerra de las grandes empresas en contra de los campesinos y los agricultores por los mercados y el control de los tres principales elementos para la producción: la tierra, el agua y la semilla.



