Durante estos dos días, 124 organizaciones mexicanas y 14 organizaciones internacionales 3⁄422 organizaciones campesinas tanto nacionales como regionales; 27 organizaciones indígenas, regionales y comunitarias; 25 integrantes de instituciones académicas y centros de investigación; 46 organizaciones no gubernamentales; cuatro organizaciones religiosas; dos fundaciones internacionales y ocho instituciones gubernamentales3⁄4 analizamos la amenaza que para el maíz, los pequeños productores que lo siembran, la biodiversidad y la cultura de los pueblos, representan la contaminación transgénica de las variedades de maíz nativas, la apertura económica salvaje y la carencia de políticas de fomento.
Nos reunimos para construir colectivamente, desde la perspectiva de los pueblos indios, las organizaciones campesinas, y las organizaciones de la sociedad civil, propuestas, alternativas, y estrategias de acción a escala local, nacional e internacional que enfrenten la situación de riesgo en que se encuentra actualmente el maíz mexicano y defiendan su permanencia como herencia de los pueblos indios de México y como patrimonio colectivo de la humanidad.
México es centro de origen, diversidad y domesticación del maíz. Supera a cualquier otro país en la diversidad de sus razas y variedades, con presencia endémica de sus parientes silvestres o "teocintles". El maíz es el núcleo de la economía campesina, base de la dieta popular, el cereal de mayor consumo y el corazón de una cultura. En Mesoamérica los hombres fueron creados no de barro, sino de maíz.
El maíz es el cultivo más importante de México, alrededor de 3.2 millones de productores 3⁄4en su mayoría con parcelas menores a cinco hectáreas3⁄4 producen anualmente más de 18 millones de toneladas de maíz, que equivalen al 60 por ciento de la producción de granos, en 8.5 millones de hectáreas. Más del 70 por ciento de los productores siembra variedades de maíz nativas.



